14/11/2012
18/08/2012
Por suerte me dieron comida, y pude demostrarles lo buena que soy, acariciándoles con mi cabecita. ¡Estaba tan feliz! Me dieron jamón dulce y leche, ¡y hacía tanto que no comía que no podía parar de pedir más!
Ellos entendieron enseguida que no era una más de los tantos gatitos callejeros que pululan por el barrio: me encantan los humanos, y me gusta cuando me hacen mimitos, les pido la comida maullando, nunca escapo y hasta sé abrir las puertas de pomo. Y si me rascan la barbilla, ronroneo mucho...
Así que ese día después de comer me volví a mi pequeño escondite, ¡pero al día siguiente volví para conseguir más comida! Pero lo mejor fue que el segundo día que volví... ¡tenían una sorpresa preparada!
20/08/2012
Me atipé tanto esos días que no podía evitar echar siestecitas allí mismo... mis primeras siestecitas con la panza llena en mucho tiempo :)
24/08/2012
Me puse tan feliz que volví cada día durante un tiempo... y poco a poco les quise cada vez más... pero ya os hablaré de ello en otro post...
Me gusta mucho mi nueva familia, aunque es un poco peculiar... durante el día vivo en su negocio, y por la noche duermo en la casa, en la cama de mi ama. Mi vida no ha sido muy fácil, pero poco a poquito vuelvo a tener una vida gatuna radiante y feliz.




No hay comentarios:
Publicar un comentario